"No cambiaría esta sensación ni por un millón de euros" Voluntario en Haiti

Historia contada por Josh, un Ministro Voluntario de Scientology en Haiti, que lo esta dando todo.
 
Un jóven ministro voluntario de Cienciología cuenta su historia personal y sus sensaciones mientras ayuda a salvar vidas en Haití
 
Vivo mi vida con el lema “Voy a cambiar el mundo”, trato de vivir con este lema en todo lo que hago.

Me encanta trabajar para organizaciones no lucrativas y ayudar a tantas personas como pueda.

Me acababa de mudar de Los Ángeles, a Seattle hacía dos semanas cuando mi amigo Yoshimi el domingo 17 de enero me llamó y me dijo que los Ministros Voluntarios necesitan 150 personas para ir a Haití lo antes posible. Inmediatamente le dije que me unía, dejé el trabajo que debía comenzar dos días después, le dije el gerente del apartamento que iba a alquilar que iba a salir del país y sin dinero arreglé para coger un vuelo desde Seattle hasta Los Ángeles. Llegué a Los Ángeles, obtuve mi pasaporte en un día y embarqué a Haití el jueves 21 de enero.

Al llegar aquí estaba muy entusiasmado con ayudar a la gente y quería ponerme en acción de inmediato. Acepté la primera posición que ofrecieron en el primer pase de lista, sin siquiera saber lo que implicaba. Comenzamos a trabajar en el Hospital de la Universidad de Miami, organizando la carpa de suministros y utensilios tan caótica donde estaba todo sin clasificar. Al principio eran muy escépticos de que trabajásemos allí (sólo permitían que 4 Ministros Voluntarios trabajasen ahí y nos hacían pasar por sus guardias de seguridad armados. Al cabo de dos horas de estar nosotros trabajando ahí, les encantó y nos pidieron que trajéramos 2 ministros Voluntarios más. Al final del día teníamos un equipo de 16 personas (Ministros Voluntarios) trabajando para ellos.

Hubo un momento en que incluso entramos 30 peluches a la carpa de pediatría - que fue uno de los más conmovedores y entrañables que he vivido aquí. Esos peluches realmente pusieron sonrisas en las caras de esos niños.

Los siguientes días estaban llenos de una gran cantidad de sudor y cansancio, pero nuestro trabajo fue dando sus frutos - querían que trabajásemos más horas y siguieron dándonos más responsabilidad. Incluso nos hicieron que trajésemos pacientes que acababan de aterrizar en helicópteros Black Hawk. No hay palabras para describir lo que fue trasladar a esos pacientes que venían en el helicóptero. Era como una escena del programa de televisión MASH.

El sábado, una Técnico de la Sala de Operaciones, Cheryl, comenzó a trabajar con nosotros en la carpa de suministros, para que pudiéramos organizar los suministros médicos. Terminé trabajando muy estrechamente con ella.

Cheryl fue a mi superior en el equipo de VM (Ministros Voluntarios de Scientology) y le dijo que me quería con ella al día siguiente en la Sala de Operaciones del Hospital de la Universidad de Miami. Anteriormente, las personas que no estaban preparadas como sanitarios no podían entrar en el quirófano. Comencé a trabajar como “Procesador central” en el quirófano. El trabajo incluye la esterilización de todos los instrumentos y preparar los kits de cirugía para los médicos.

Al día siguiente agregaron otro ministro voluntario a mi equipo de quirófano. Los médicos quedaron impresionados inmediatamente por el trabajo que estábamos haciendo para ellos, se quedaron estupefactos de lo rápido que aprendimos todos los nombres de los instrumentos y que pudiéramos darles casi cualquiera cosa que necesitaran, siempre y cuando lo tuviéramos. Me preguntaron cómo podía haber aprendido este trabajo. Era lo equivalente a aprender todo un año de escuela en dos horas. Les dije que lo hacía por pura necesidad - los médicos necesitaban sus instrumentos de inmediato en el centro de cirugías y yo tenía que saber lo que necesitaban.

En los días siguientes, empezaron a entrenarme para que fuese un “Técnico de Quirófano” (fregado para las cirugías y ayudar a los médicos en la mesa, pasándoles los instrumentos a los médicos, cortando el “hilo” después de que ellos cosieran a los pacientes, recogiendo la sangre de las heridas mientras ellos operan, aguantando la piel de una parte del cuerpo que había sido amputada recientemente mientras cosían, …. Cada día en el quirófano es una experiencia nueva y cada día recibimos la respuesta más positiva por parte de todos los médicos y enfermeras. La mayoría de ellos me dicen que debería hacerme médico, porque esto no es algo que la mayoría de la gente puede hacer.

En medio de todo el horror y la locura que puede suceder en el quirófano, también puede haber una belleza desconcertante, ... el nacimiento de un bebé fue la cosa más hermosa ... en medio del dolor de Haití, lágrimas de belleza y felicidad conforme uno ve llegar esta nueva creación. Cuando salvas una vida y le das a la gente una oportunidad, eso es más grande que todo el horror que puedas ver y oír.

Yo no cambiaría el tiempo que he tenido aquí ni por millones de dólares. He dado mi sangre, sudor y lágrimas a estas personas. Me enfrento a la posibilidad (aunque muy leve) de que podría contraer el VIH o el SIDA por una herida que me hice en el quirófano con unas tijeras cubiertas de sangre. Pero como les dije a los medios de comunicación en una entrevista, no me arrepiento de haber venido aquí, he venido aquí para ayudar y eso es lo que estoy haciendo. Por hacer estas cosas, o ayudar a la gente en todo lo que pueda, estoy satisfecho con mi vida y voy a darlo todo de mí.
Atte. Josh

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